Prosalus es una ONGD que trabaja desde 1985 por la promoción de la salud en Bolivia, Perú y Mozambique. Partimos de la convicción de que cualquier persona, por el hecho de serlo e independientemente de su raza, credo, sexo, nacionalidad, lugar de residencia, estado civil o cualquier otra circunstancia, tiene un conjunto de derechos que son universales, inviolables e inalienables, entre los que se encuentran el derecho humano a la salud, a la alimentación y al agua.



21 dic. 2009

El Acuerdo de Copenhague o la levedad del “puede ser”


Obama acordó con China, Brasil e India un pacto a puerta cerrada, que ha sido considerado como "un primer paso”. Sin embargo, el “Acuerdo de Copenhague”, un texto de tres folios, ni incluye cifras de reducción de emisiones (todos los países se comprometen a presentarlas el 1 de febrero de 2010), ni incluye el concepto de "verificación" de emisiones, que tanto molestó a China. En su lugar, la transparencia quedó reflejada como un sistema "internacional de análisis y consultas" a definir en el futuro.

Por otro lado, aunque se mantuvo el objetivo de que la temperatura no debe subir más de dos grados centígrados, en cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero se refiere, hemos pasado de poner la fecha tope del 2020 a "lo antes posible". Y tampoco se consiguió definir nada en cuanto a la reducción de las emisiones a un 50% para el año 2050 (en relación a los valores tomados como referente en 1990).

El Acuerdo de Copenhague habla de aportes de hasta 100.000 millones de dólares anuales para el año 2020, pero no se estableció ningún compromiso en firme, tan sólo la voluntad de conseguir los recursos. Tampoco se definió qué parte serían recursos públicos, privados o “nuevos sistemas de financiación”, ni se mencionó si se haría a través de donaciones, préstamos, o un combinado de ambos.

A la luz de estos resultados, parece que nos hubiera ido mejor si a esta cumbre hubieran asistido astrólogos y demás profesionales de las artes adivinatorias, en vez de expertos en cambio climático y líderes mundiales.

Lo único que se concretó fue que las acciones de reducción de emisiones que se hagan con dinero internacional, estarán sujetas a un completo sistema de comprobación. Las demás, formarán parte de la noción de “soberanía nacional" y podrán ser comunicadas a la ONU, o no.

El Acuerdo de Copenhague queda muy lejos de lo pactado en Bali en 2007, cuando los países acordaron tener en este momento un tratado que sustituyera al de Kyoto, que caduca en 2013. En noviembre del 2009, en Barcelona, quedó claro que no habría acuerdo vinculante y que en su lugar tendríamos que conformarnos con un acuerdo político.

La ronda final de las negociaciones ha sido duramente criticada por falta de transparencia y de juego democrático. Se excluyó de la negociación de los textos a países que eran parte del proceso negociador, se expulsó a observadores y la propuesta de firma del acuerdo no fue fruto directo del trabajo que se ha venido realizando durante los últimos años, bajo la Convención.

En palabras de uno de los negociadores "científicamente el acuerdo es como una mesa de una sola pata: no se aguanta". Las rebajas anunciadas, si se cumplen, sólo reducirán un 18% las emisiones de los países desarrollados en 2020, lejos del rango del 25% al 40% que pidió el Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Según un informe de la ONU, con las ofertas voluntarias que promueve este último documento, la temperatura podría subir a tres grados centígrados.

El sistema de Naciones Unidas, en el que las decisiones se toman por consenso, parece que ha llegado al límite. Si, como ocurrió, los acuerdos se resuelven entre los grandes en una sala a puerta cerrada, en un pabellón tomado por la policía, sin apenas ONG y con la prensa fuera del pleno de discusión, el escenario se parece más a la Organización Mundial del Comercio y no a la Convención de Cambio Climático de Naciones Unidas.

29 nov. 2009

Ciegos y sordos frente al Cambio Climático

Sequías imprevistas, inundaciones y el cambio en el régimen de lluvias están afectando en mayor medida a los pequeños agricultores y en general, a millones de familias que viven de los recursos naturales. Hoy en día hay más refugiados y desplazados fruto de cambios climáticos, que de guerras en el mundo. El hambre es una de sus mayores consecuencias.

El Protocolo de Kyoto, que entró en vigor en 2005, estableció por primera vez objetivos de reducción de emisiones netas de gases de efecto invernadero para los principales países desarrollados y con economías en transición. Una reducción del 5,2% que deberían ser cumplidos entre el 2008 y el 2012, con respecto a los niveles de referencia, del año 1990.

Cuatro años después del Protocolo de Kyoto podríamos decir que el objetivo no fue suficientemente ambicioso para los riesgos ambientales, económicos y sociales. Kirit Parikh, experto del Gobierno indio y miembro del Panel Intergubernamental de Expertos sobre cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) estimó que “el Protocolo de Kyoto ha sido un fracaso porque, entre otras razones, no se establecieron mecanismos que castigaran su incumplimiento”.

Después de la conferencia de Barcelona (2-6 noviembre), última reunión preparatoria a la Conferencia sobre Cambio Climático de Naciones Unidas que tendrá lugar en Copenhague del 7 al 18 Diciembre, el pesimismo se extiende. Muchos opinan que podría ser un fracaso y una oportunidad perdida.

El embajador para el cambio climático de EE.UU., Tod Stern, apuntó que “en Copenhague previsiblemente sólo podrá darse un acuerdo político”, no vinculante. Entre otras razones, porque la política interna de cada país tiene un peso importante, sobre todo si se trata de uno de los países que más gases emite, como es EE.UU. Recientemente hemos podido comprobar cómo la postura en contra o a favor de la Administración Obama puede cubrir o despejar el cielo de Copenhague, quien acaba de confirmar que EE.UU. aumentará la reducción de gases en un 17% para el año 2020.

Pero para los países en vías de desarrollo las naciones ricas deberían recortar sus gases al menos un 40% para el año 2020. La inacción de los ricos “supone condenar a las naciones en vías de desarrollo a la destrucción de ganado y sus economías, que al igual que sus tierras y sus bosques serán destruidos”, declaró en Barcelona su portavoz, Lumumba Stanislau Di-Aping de Sudán, quien apuntó que el coste es mínimo, pues “las naciones ricas gastan miles de millones en saldar la crisis financiera o en defensa”.

La UE adoptó en diciembre de 2008 una política integrada de cambio climático y energía cuyos objetivos para el 2020 son reducir un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero (30% si se alcanza un acuerdo internacional), reducir un 20% el consumo de energía, mejorando el rendimiento energético y conseguir atender el 20% de nuestras necesidades energéticas con energías renovables.

El Cambio Climático afecta ya a diferentes regiones, amenazando el acceso a agua potable y a la energía a precios razonables, poniendo en peligro por tanto la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Entre los principales retos se encuentran detener la deforestación, cooperar en materia de acceso a agua y alimentos, proteger la tierra de la degradación y deforestación, elaborar políticas de cobertura de riesgos y de protección de las sociedades y pueblos más vulnerables.

21 nov. 2009

III Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria - Roma 16-18 nov.

Del 16 al 18 de noviembre se celebró en Roma la III Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria, marcada por la ausencia de los líderes de las principales economías del mundo y en la que se ha puesto de manifiesto el fracaso en la consecución de los objetivos propuestos en reuniones anteriores, de reducir a la mitad las personas que padecen hambre para el año 2015. Según Naciones Unidas, cada día 17.000 niños y niñas mueren por causas derivadas del hambre, alcanzando en el 2009 1.020 millones de personas que se enfrentan a tan extrema situación.

Se estima que hacen falta alrededor de 40.000 millones de dólares al año para cubrir las necesidades de la agricultura y comenzar a hablar de posibilidades de acabar con el hambre en el mundo. Sin embargo, la declaración final de la Cumbre vuelve a dejar en el aire los compromisos concretos y medibles, al igual que tampoco se ha determinado cómo y cuándo se canalizará el dinero.

Sin embargo, sí podemos sacar algo en claro de esta III Cumbre. En la Declaración Final se recoge el compromiso de reformar en profundidad el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, en el que a partir de ahora se incluirá la participación de la sociedad civil. La reorganización de este comité permitirá reunir en torno a una misma mesa y con derecho a voto a todos los países miembros de la ONU, a las agencias dedicadas a la agricultura y la alimentación y a los delegados de las organizaciones de productores y de la sociedad civil

El Foro Paralelo de Sociedad Civil señaló que “la Soberanía Alimentaria es la solución real a la tragedia del hambre en nuestro mundo” y que “implica transformar el sistema alimentario actual para asegurar que quienes producen los alimentos tengan un acceso equitativo al control sobre la tierra, el agua, las semillas, la pesca y la biodiversidad agrícola”.

17 ago. 2009

¿Quién se beneficia del hambre?

La revolución silenciosa del hambre se ha convertido en un grito mundial que de Norte a Sur y desde el Este al Oeste del planeta está convulsionando a sociedades muy diversas: opulentas unas y empobrecidas otras, todas ellas se rebelan contra la inseguridad alimentaria que, como espada de Damocles, pende sobre la humanidad. Según la FAO, en muchos países se han originado revueltas por la carestía sin límite en los precios de los alimentos básicos (arroz, trigo, remolacha, caña de azúcar, soja…): el año pasado en México y Birmania, este año, hasta hoy, en Egipto, Marruecos, Haití, Indonesia, Filipinas, Senegal, Camerún, Burkina Faso y un etcétera de casi 40 países.

Desde la campaña “Derecho a la alimentación. Urgente” que coordina Prosalus se viene destacando la necesidad de garantizar el derecho a la alimentación, lo que significa tres obligaciones básicas para los Estados: respetar, proteger y garantizar ese derecho. Respetar el derecho a la alimentación obliga a los Estados a no adoptar medidas que impidan el acceso a los recursos productivos. Proteger obliga al Estado a velar para que las empresas o los particulares no priven a las personas del acceso a la alimentación adecuada. Garantizar obliga al Estado a potenciar el acceso y la utilización por parte de la población de los recursos que aseguren sus medios de vida, entre ellos, los alimentos. Además, cuando una persona o un colectivo sea incapaz, por razones que escapen a su control, de disfrutar el derecho a la alimentación adecuada por los medios a su alcance, el Estado está obligado a hacer efectivo ese derecho. (Comunicado de la campaña, 7.05.2008).

¿Qué está pasando? En opinión del periodista Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, el aumento de los precios de los alimentos se debe a cuatro razones fundamentales. 1ª) Países emergentes como China, India y Brasil han modificado sus hábitos alimentarios y comen más carne; ya se sabe, también los animales necesitan alimentarse, básicamente de cereales: se estima que para obtener un kg. de carne de vacuno, se necesitan 16 kg. de alimento. 2ª) La producción de agrocarburantes se está realizando “invadiendo” las tierras destinadas hasta hace poco a cultivos para la alimentación humana. 3ª) Encarecimiento del coste de los transportes debido al alza del precio del petróleo. 4ª) La especulación financiera. Actualmente, los fondos de inversión han optado por los productos alimenticios -soja, trigo, arroz y maíz- lo que provoca alzas descomunales. “Se estima que la especulación está causando el 10% de las subidas de los alimentos”, según afirma el mencionado periodista. La seguridad alimentaria preocupa incluso en los países desarrollados porque, en opinión de Dominique Baillard (Le Monde Diplomatique, mayo 2008) “Desde hace varios años se observa una diferencia entre la oferta y la demanda. Las existencias finales –lo que queda en los silos de los países productores antes de iniciarse la cosecha- se contraen, mientras que la demanda crece: el mercado ya no se regula por el crecimiento de la oferta, sino por la utilización de las reservas acumuladas en los grandes países exportadores”.

¿Dónde están los gobiernos de los Estados para hacer frente a esa avalancha de políticas económicas, comerciales y financieras de las que se benefician unos pocos y mantienen en la cuerda floja de la inseguridad alimentaria a la mayor parte de la humanidad? Ya pueden surgir denuncias desde la sociedad civil, si los poderes públicos se quedan como simples observadores y no aplican políticas de Estado coherentes para enfrentarse, especialmente, a los desmanes financieros y comerciales, poco o muy poco avanzaremos en el camino de la soberanía alimentaria. (Para más información: www.derechoalimentacion.org)